La energía nuclear en España

Energía nuclear en España

Enrique Marcos | En los últimos meses hemos visto -y sufrido- como el coste de la luz supera día a día todos los récords de precio del MWh. A su vez, el gobierno ha decidido, únicamente, bajar el tipo impositivo de la luz -habría que plantearse por qué antes tenía un 21% de IVA, como si no fuera necesaria para vivir-. Dejando al mercado eléctrico a su “libre” albedrío mientras los precios siguen subiendo bajo la excusa de “No podemos satisfacer la demanda de energía, por lo tanto, hay que quemar gas y este hay que importarlo”. Por desgracia, la idea de casi todos los partidos, que tienen representación en el Congreso de los Diputados, es empobrecernos más energéticamente, eliminando una de las fuentes de energía que tenemos en este país con el objetivo de ser “verdes”, la energía nuclear. Los partidos que más apoyan el cierre de dicha energía son los partidos que representan a la “izquierda”. ¿Acaso la solución para ser verdes es cerrar las centrales nucleares y seguir quemando carbón y gas? ¿Sería la energía nuclear la solución a los problemas energéticos que sufrimos en la actualidad y potenciadora de la independencia energética?

La energía nuclear es una fuente segura, barata y limpia. Genera residuos sí, ¿pero qué energía no la hace o no provoca un impacto? ¿Acaso los molinos de viento no tienen residuos o no hacen migrar a las aves? ¿Acaso ir por Andalucía o Castilla y ver explanadas enteras cubiertas de paneles solares no provoca un impacto? Por no hablar de los residuos o el bajo rendimiento de la energía solar. La energía nuclear sería una de las grandes soluciones para la crisis energética que vive España, ya que el precio en el que entra en el mercado eléctrico actual es prácticamente 0 -sin entrar en si habría que modificar el mercado eléctrico-, lo que ayudaría a aliviar la presión financiera que se ejerce sobre las familias.

Cierto es que la energía nuclear no es ideal, tiene varias pegas. Se requiere una gran inversión inicial -estamos construyendo una planta que nos dará rédito en muchos años-, además, hay que deshacerse de los residuos radiactivos, pero ya hay planes muy eficaces para su eliminación. El riesgo de accidente, muy usado por sus detractores, es mínimo. Simplemente hace falta ver como los dos casos más conocidos de la historia (Chernóbil y Fukushima) fueron accidentes “provocados” por humanos, por ejemplo, en Chernóbil se hicieron pruebas mal y en Fukushima se saltaban la regulación, muy estricta, por cierto, y que se ha endurecido en los últimos años.

No obstante, las ventajas superan por mucho a las desventajas: la energía nuclear no expulsa gases nocivos, simplemente expulsa vapor de agua, -de ahí las famosas torres de refrigeración de los Simpsons, pero tranquilos, no habrá peces de tres ojos-, su precio del MWh es muy bajo, apoyaría a la transición energética cuando se cierre el carbón y gas ya que de algún lado tendremos que sacar la energía y solamente con las renovables -eólica, hidráulica y solar- no se podría satisfacer toda la demanda, que además, cada vez es mayor. No se puede paralizar un país cuando no haya sol o cuando no haya viento. Tiene una eficiencia cercana al 100%, siendo la única energía con esta eficiencia. Adicionalmente, serviría para impulsar la ciencia, gran olvidada por desgracia, en España. Serían necesarios científicos e ingenieros de alto nivel para la construcción, mantenimiento y desarrollo de esta energía. Por último y no menos importante, una ventaja muy importante, no habría que importar uranio, hay minas en territorio nacional de este actínido que se pueden explotar.

También habría que mencionar el panorama internacional. Europa ha cavado su propia tumba -siguiendo órdenes de Alemania- despreciando la nuclear en pos de un futuro “verde” mientras se quema más gas que nunca y ahora ha surgido la necesidad de quemar carbón. Aún recuerdo cuando en Asturias se cerraron las minas porque no eran rentables y no eran verdes. Solo Francia es la única potencia dentro de la Unión Europea que se ha mantenido con la energía nuclear, de hecho, tiene planificados varios reactores en el futuro. China es la potencia más pujante con esta energía habiendo invertido desde los años 70-80 en esta, y ahora tiene una gran cantidad de reactores en construcción y planificación. Estos países la usan con dos fines, ser verdes -de verdad-, y tener independencia energética para no depender de las importaciones de otros países -de hecho Francia nos exporta energía-. El objetivo es evitar situaciones como que un país corte relaciones con otro y cierren un gasoducto -por poner un hipotético caso, para nada real, no pensemos que esto pueda ocurrir-.

Con esto no quiero decir que hay que empezar a construir reactores como si no hubiera un mañana en todas las regiones, ya que, para empezar, el dinero no cae del cielo y la deuda pública está por las nubes. Si no, no cerrar las que actualmente hay en funcionamiento y prever construir más en un futuro no muy lejano -cuanto antes mejor- porque si ya tenemos una crisis energética y nuestros organismos supraestatales -a los que estamos subyugados- nos “invitan” acrecentarla cerrando una de las principales fuentes de energía, ¿cómo queremos ya no solo reducir la factura de la luz, sino reindustrializarnos en algún futuro? De alguna manera habría que alimentar esa industria con energía.

Recapitulando, la energía nuclear tiene sus ventajas e inconvenientes -como todas las cosas-, que, además, hay muchas más de las comentadas en este artículo, pero en cómputo total puede ser una gran solución a parte de los problemas que afectan a la población española actual, desde reducción en la factura de la luz hasta menor polución, pasando por una mayor inversión en ciencia y una independencia energética. Apoyar la energía nuclear sí sería una medida verde -no como las tasas en función de las estrellas del hotel- y, además, afectaría de manera directa y por igual a todos los ciudadanos.

 

Enrique Marcos


Nacido en Asturias en 1997. Físico y matemático por la universidad de Oviedo. Actualmente trabaja en el sector financiero.

Todos los comentarios

  • El asunto de la energía en general, más allá de la nuclear en sí, es capital si queremos dar la vuelta a la estructura económica de España. Es imposible, sin costes energéticos bajos, implantar industria alguna. En esto no podemos engañarnos. Es inconcebible que teniendo en nuestro territorio una de las mayores minas de Uranio, y reservas de gas (fracking) para 70 años decidamos suicidarnos energéticamente.

    Jacobinismo 10/10/2021 17:12 Responder
    • Exacto. Dándole una vuelta, hay quizá poderes fácticos empeñados en tener al país sin capacidad de autoabastecimiento energético de manera económica. así, estamos agarrados de los h…

      Observador 12/10/2021 23:00 Responder

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