Una crítica al “plan” de Cayetana

Cayetana

Andy Fernández Torre | Pareciera que a juicio de Cayetana y su catequesis, el único problema de España y su degeneración fuese exclusivamente el “populismo”. Si no gobiernan los “buenos” constitucionalistas con su única alternativa basada en la continuidad y la supremacía moral, todo mal. A su juicio, las instituciones sin los “constitucionalistas” dejan de ser la democracia. Vaya con las instituciones y la Constitución del 78: son sagradas y fuente de libertad, pero son absolutamente indefensas si no tienen a los rabinos “correctos”. Los problemas de fondo no existirían en nuestro sistema.

La Constitución del 78 es parte del problema y no la solución, pero, sobre todo, no es en sí misma una solución. La Constitución del 78 permite todo lo que está pasando. Una solución no pasa por repetir una solución del pasado que ha demostrado no funcionar en el plazo medio y largo, pues los problemas ya se veían venir cuando al Príncipe Felipe le acosaban los excesos (hablo de González). La Constitución del 78 se corresponde a un contexto y tras ella han venido partidos, incluido el PP, que traicionaron el Espíritu de la Transición.

Cayetana es de las que gusta de hablar de totalitarios y sin embargo defiende, no sabemos bien cómo, que el estado “fabrique constitucionalistas”. Para colmo esto lo dice quien forma parte de una fuerza política que es apática con la idea de que el estado construya ciudadanos y que no protesta ante una sombra de futuro en la que el estado se conforme con alfabetizar peones instrumentales, o que sea el mercado el que lleve la batuta educativa. Vaya con el totalitarismo liberal.

Otra incongruencia es presentar el liberalismo taxativamente como la antítesis del populismo y del nacionalismo. Más allá de la facilona disociación y del silencio ante el madrileñismo en boga, es el cosmopolitismo y el liberalismo de la España del 78, avergonzada de la identidad española, una de las causas de fondo por las que ahora estamos así. No hemos llegado a un mundo antinacional y a la vez que se dejaba de hacer españoles, las instituciones del 78 -que tanto gustan a Cayetana- hacían europeos y fragmentarios.

La solución no pasa porque el PP imite a Artur Mas y saque el país adelante recortando mientras acusa al otro agitando banderas y la Constitución como Biblia. Pues el PP no aspira a resolver un difícil problema, sino a conllevarlo en su beneficio, a vivir contra el nacionalismo fragmentario. Refleja el posicionamiento defensivo de una clase política sin ideas frente a las múltiples fracturas que presenta la sociedad española, frente a las cuales sólo se ofrece una cínica continuidad en la que la novedad sería intentar convencer al votante de que renuncie a los “populistas” para que queden en una esquina del parlamento.

No voy a resolver el conflicto catalán, pero desde luego la solución no pasa por una defensa que deslegitima algo fundamental como una Constitución o un liberalismo que alimenta la legitimidad de la secesión de los ricos. Como mínimo hay que tener en cuenta la formación de amplias mayorías transversales, afrontar el problema territorial en la Constitución y ejercer tanto la Libertad, como la Igualdad y la Fraternidad. Que por lo menos repase esto Cayetana, quien se ha proclamado “jacobina” a pesar de no tener nada de ello y defender lo que los jacobinos llamaban “economía política tiránica”.

 

Andy Fernández Torre


Nací en Alicante en 1996, pero vivo en Galicia. De familia de números rojos, estudié Historia quijotescamente. He destacado por mi canal de Youtube Aventuras con Clío y mis colaboraciones de Historia Frigia para El Jacobino. Las izquierdas mayoritarias actuales me resultan desastrosas y a mis brevísimas militancias les ha sucedido la retirada en búsqueda de participar en algo diferente.

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