Reflexiones andaluzas

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Javier Miranda | 1.- Ha nacido una estrella, Juanma Moreno. Cuentan las malas lenguas que en las elecciones andaluzas de 2018 el equipo de Casado, recién llegado a la dirección del PP, le había preparado la gestora ante su previsible fracaso, pero la Historia es la que es, que decían en El ministerio del tiempo. Su llegada a la presidencia de la Junta, y su aplastante victoria el 19 de junio, le dan una gran proyección en su partido a nivel nacional. Su estrategia de cortocircuitar a Vox no entrando en su terreno de juego y ofreciendo un perfil más moderado debe ilustrar a los populares en el futuro. Nadie vio venir que a los del diccionario iban a ser frenados no votando a la izquierda, sino votando a la derecha. Moreno Bonilla ha conseguido en Andalucía que el PP vuelva a ser el partido que aglutina el voto de la derecha, del centro, de esos votantes flotantes que giran en cada elección y parte del sufragio de extrema derecha. Feijoo ya tiene sustituto si sus perspectivas no se cumplen. Y Ayuso queda muy tocada, su discurso radicalizado empieza a pasar de moda y el eje dirección nacional PP- Sevilla, que ya se estaba formando –hay hombres de confianza de Bonilla, como Bravo y Bendodo, en la cúpula popular- se va a reforzar seguramente para aislarla. Así como el socialismo andaluz nutrió al socialismo nacional durante años, parece que la derecha andaluza va a hacer lo propio con sus siglas. Quién lo diría, cuando parecía que el sur de España era un búnker del PSOE inatacable.

De todos modos, es triste consolarse con que Vox no ha cumplido sus expectativas y Macarena de Graná no va a ser vicepresidenta. El PP, como la Historia, es el que es, y nos esperan aquí abajo años de políticas neoliberales sin paliativos, agudizando seguramente todas las carencias públicas que ya se notaban –sanidad, cierre de líneas en colegios públicos-  y agravando otras. Además, ya sabemos que el PP, cuando gobierna en coalición es muy moderado, pero cuando lo hace en solitario se quita la careta. Veremos.

2.- No tengo muy claro si la derrota del PSOE andaluz, que saca su peor resultado en la comunidad de la historia, es una derrota del sanchismo. Ciertamente, el partido ha mandado todo lo que ha podido, empezando por el propio presidente, con lo que la derrota lo ha salpicado. En cambio, Juanma Moreno hizo una campaña más personalista, con lo que rentabiliza más su goleada. Pero hay características propias. Espadas era un apparatchik del partido, olía demasiado al viejo PSOE andaluz que está claro el votante ya no compra, independientemente de sus carencias como candidato. El que parte de sus votantes se haya pasado en masa al PP como alternativa frente a Vox, es lo más serio. Parece que tras las rutinas de 36 años de gobierno socialista muchos no tienen problema en transvasar el voto. Al socialismo andaluz le espera una travesía en el desierto, al igual que en 1995 perdieron ayuntamientos de peso que nunca volvieron a sus manos. No obstante, seguro que los problemas que arrastra el gobierno de coalición, se ven agravados por las andaluzas y se les verá como más débiles.

3.- Por primera vez desde su irrupción precisamente en las andaluzas de 2018, Vox se enfría. Sus dos escaños de subida se quedan muy lejos de sus expectativas de condicionar al futuro gobierno de la Junta. Parece ser que parte del voto nuevo que puede captar Vox se ha retraído ante una candidata nefasta que parecía estaba de turismo, con errores como no dejar su escaño de Madrid o esa heredera de Mussolini que vino a echar una mano y consiguió aterrorizar a más de uno. Lo malo de basar una estrategia en las tripas es que más tarde o más temprano la emoción se agota y se pide algo más. La pregunta es si Vox sabrá hacer su giro y presentarse con tácticas más presentables, lo que sería incompatible con su estrategia básica (¿Cómo se pueden vender de forma “presentable” sus ideas?), o es que en esta decadencia de la nueva política que irrumpió la década pasada ya les ha cogido. En cualquier caso, como ya dije al principio, seguramente el PP les pierda el miedo y empiece a desmarcarse de ellos, con lo que su futuro empieza a ser afortunadamente incierto.

4.- La izquierda a la izquierda del PSOE (AKA “la verdadera izquierda”, “la izquierda alternativa”, etc). Es el fracaso absoluto de un modelo. Con la crisis económica que va creciendo, la incertidumbre internacional, el aumento de los beneficios de los oligopolios, etc, centrarse en lo identitario y lo simbólico no se compra. Andalucía, lo siento, no es nacionalista por mucho que se empeñen algunos, y jugar esa carta no funciona. Sabemos que en España el nacionalismo periférico es impulsado por las élites económicas, pero en Andalucía estas, que durante muchos años fueron agrarias, estaban muy vinculadas con las élites nacionales e incluso con la corona, al ser casi todos aristócratas. Así que nadie tenía interés en separarse. Como decía el siempre llorado Carlos Cano, las tierras que mandan emigrantes no suelen ser nacionalistas, sino las que los reciben. Sacar el andalucismo cuando quieres desmarcarte de la competencia que hay a la izquierda del PSOE es fallido.

Por otro lado, esta izquierda está pagando la indefinición y el hacer una cosa y la contraria. No se puede estar acusando a Vox de machista y al mismo tiempo coquetear con constructos como “persona gestante” o “menstruante”, o con la aberración de legalizar la explotación humana con la prostitución o los vientres de alquiler, que debe repeler a cualquier persona que crea mínimamente en los derechos humanos. No se puede acusar a Vox de racista y preparar una ley que va a legalizar que los inmigrantes puedan trabajar justo cuando empieza a haber problemas en encontrar trabajadores en determinados oficios cansados de las condiciones leoninas, con vistas a explotarlos sin reservas. Argumento que por cierto es acusado de “rojipardo” pero está empezando a comprar esta izquierda a la izquierda del PSOE. No se puede ir afirmando que se va a derogar una reforma laboral muy lesiva para los trabajadores y luego limitarse a corregirla sin afrontar los grandes fallos estructurales de nuestro mercado de trabajo (por no citar las tanquetas enviadas contra trabajadores en lucha). No se puede aplaudir a Zelenski en el Congreso y votar a favor de enviarle armas por la mañana y por la tarde arrugar la nariz porque viene a Madrid una cumbre de los imperialistas de la OTAN. Y así todo. Ante estos trampantojos, el voto lógicamente se retrae porque no se sabe a qué demonios se está votando. Sencillamente, mucho votante de izquierda está huérfano ahora mismo. Abren el enésimo período de reflexión tras un nuevo batacazo, pero si no lo tienen claro ya, no sé cuándo lo van a tener.

5.- Ciudadanos. Lo más compasivo es el silencio.

Y una reflexión final. De 109 escaños del Parlamento andaluz, los partidos de toda la vida, PP y PSOE, acaparan 88, dejando 21 escasos para los de la nueva política. Parece ser que la fiebre colectivista, confederalista, transversal y sumatoria está remitiendo y se vuelve a confiar en organizaciones sólidas. Algo que la izquierda debería asumir, que las estrategias “ciudadanas” han fracasado y hay que crear partidos al viejo cuño, con ideología al viejo estilo que conecten con las cuestiones materiales de la gente y no con los constructos. Algo que puede hacer que el proyecto de Yolanda Díaz nazca ya tocado antes de nacer.

 

Javier Miranda


Javier Miranda, gaditano del 65, licenciado en Historia al que los avatares de la vida han llevado al proceloso mundo de la Gestión Cultural, concretamente en el ramo audiovisual, desde donde hace 15 años es el director artístico del Festival de Cine documental Alcances de Cádiz. Una buena atalaya para ver la evolución de la sociedad y de los mapas mentales que se están generando en los últimos años y posicionarse.

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