Por un Consejo de Ministros lleno de Psicólogos

Consejo de Ministros

José Errasti | Una política más humana conlleva un Consejo de Ministros más humano. Un Consejo de Ministros más humano conlleva un descenso en los fríos e impersonales estudios académicos que tradicionalmente se han asociado a la política —Derecho y Economía, básicamente— y un aumento en nuevos perfiles más cercanos a la dimensión íntima y personal de los españoles. En el siglo XXI la política tiene que ver sobre todo con la gestión de identidades personales emocionales, ¿y quién mejor que un especialista en Psicología para hacerse cargo de estas cuestiones? No está claro si lo personal es político, pero no cabe duda de que lo político es personal.

Se presenta a continuación la justificación de la idoneidad psicológica de cuatro de los ministerios más representativos de cualquier gabinete, pero el autor de este texto queda a disposición de los lectores por si requieren que se expongan los motivos que igualmente apoyarían que un psicólogo figure también al frente del Ministerio, pongamos, de Agricultura.

– Ministerio de Política Territorial: obviamente, la labor fundamental del Ministerio de Política Territorial consistirá en rediseñar el mapa de España ajustando las fronteras entre las diversas comunidades autónomas en función de cuáles son las comunidades a las que sienten que pertenecen los habitantes de los pueblos fronterizos. Muchas de nuestras fronteras internas llevan siglos sin revisarse, y es posible que ya no se correspondan con los sentimientos e identidades de la ciudadanía. Un equipo de psicólogos realizará una evaluación de tales sentimientos mediante entrevistas a una muestra representativa de dichos habitantes, redibujando las lindes interterritoriales en función de los resultados. “Dígame, amable almanseño, ¿usted se siente valenciano o castellanomachego”. Por tanto, se recomienda que al frente del Ministerio se halle alguien con un doctorado en Psicología.

– Ministerio de Justicia: el Derecho contemporáneo se enfrenta a nuevos retos en el siglo XXI, marcados por la irrupción de nuevas figuras penales relacionadas con emociones. El adagio clásico que señalaba que el pensamiento no delinque no hacía ninguna mención a las emociones, lo que abre la puerta a la interpretación delictiva de emociones negativas como el odio y las fobias. Sin embargo, ¿qué pueden saber sobre emociones los viejos juristas que han pasado su vida estudiando códigos y artículos deshumanizados? ¿Cómo definirán los tipos jurídicos, cómo establecerán la proporcionalidad de las penas si no saben evaluar las emociones de los delincuentes, cuánto odian, cuánta fobia tienen a lo que sea? Hasta que la titulación en Derecho sea una especialización dentro de los estudios de Psicología, hará falta que el titular de esta cartera sea psicólogo.

– Ministerio de Educación: ¿hace falta justificar la necesidad que dotar a este ministerio de un contenido eminentemente psicológico? Eliminados los exámenes y el requisito de alcanzar objetivos curriculares para pasar de curso, la inteligencia emocional, la resiliencia y la autoestima incondicional se convierten en los nuevos focos de la educación desde infantil hasta el postgrado universitario. Hacen falta nuevos diseños curriculares que vinculen el aprendizaje del cálculo infinitesimal con la autoestima, el manejo creativo de la tabla periódica con la resiliencia, y el aprendizaje constructivo de la lengua propia con la inteligencia emocional de cada uno de los miembros del alumnado. No hay ni un solo puesto del organigrama del ministerio que no requiera para su óptimo funcionamiento de un psicólogo. Se excusa señalar la idoneidad de la formación en Psicología para su titular.

– Ministerio de Igualdad: la lucha contra el machismo, el sexismo, la lgtbifobia y la violencia de género experimentó un cambio importante a partir del momento en el que ser varón o mujer dejó de depender de aspectos verificables y se convirtió en una cuestión de libre autodeterminación de la personalidad expresada y performada. Libre autodeterminación de la personalidad. ¿Estudian los abogados la libre autodeterminación de la personalidad? ¿La estudian los economistas, los de ADE, los especialistas en relaciones internacionales? No, la estudian los psicólogos. ¿Alguien puede negar que el Ministerio de Igualdad empezó a funcionar mejor que nunca desde la llegada de Irene Montero a la cartera? ¿Y qué estudios tiene Irene Montero? Psicología. Sólo con un especialista en la intimidad humana al frente de Igualdad se tendría la fuerza suficiente para conseguir reivindicaciones feministas tan relevantes como que la administración del Estado tome los datos registrales de los ciudadanos directamente a partir de sus perfiles en Instagram.

José Errasti


Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, y doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo. Profesor de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo desde 1992. Autor de varias docenas de publicaciones académicas en revistas nacionales e internacionales. Como parte de su labor divulgativa ha publicado crónicas culturales en medios tan variados como El País, Mongolia o en proyectos de El Terrat. Con el pseudónimo de Antonio Rico publicó una columna diaria durante casi treinta años en los periódicos del grupo editorial Prensa Ibérica sobre cultura y televisión. En la actualidad publica sus columnas de opinión todos los domingos en el Huffington Post.

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