El futbol, el ICO y el pensamiento liberal.

futbol liberal

Guillermo Ferrer | Resulta que uno pasa demasiado tiempo en tuiter, y a veces se mete en algún berenjenal dialectico que otro.  Si, ya se, me van a decir ustedes que vaya novedad, pero como este me ha parecido instructivo me van a permitir ustedes que les comente la jugada.

El tema va acerca de los créditos del ICO que el Real Madrid ha solicitado. (Por qué sale este tema ahora en tuiter si fue hace ya algunas semana, es algo que se me escapa, pero no viene al caso).  La cuestión es que alguien cercano a IU criticaba estos avales al real Madrid, y cometí la osadía de responder a un comentario sobre la cuestión.

Como pueden imaginar, me llovieron los palos (también algunas respuestas interesantes) pero lo sorprendente, y por lo que les escribo, es que la mayoría de los defensores del aval al Real Madrid venían de gente de la derecha. Y digo sorprendentemente porque la misma gente que me respondía airada defendiendo el aval del ICO al real Madrid es la que después despotrica contra cualquier intervención del estado en la economía. Parece ser que el futbol tiene el curioso efecto de transformar a liberales empedernidos en intervencionistas de primer orden.

El análisis de las contestaciones resulto de lo más interesante. Aparte de las 3 o 4 respuestas razonables que, incluso discrepantes, alguna hubo la mayoría de ellas se limitaba a decir cosas del estilo de “claro, es mucho mejor gastar 400 millones en el ministerio de Igualdad”, o “de los 53 millones de Plus ultra no dices nada”.  Como si malgastar el dinero de todos en un sitio, justificase que se malgastase después en otro.  Pero más allá del hooliganismo político o futbolístico el problema de fondo se presenta un debate mucho más interesante

La cuestión por supuesto no es si aval al Real Madrid si o Aval al Real Madrid no.  La cuestión es  ¿hasta qué punto tiene que intervenir el estado en una operación de este tipo? ¿Por qué el estado debe avalar a alguien que no deja de ser una empresa privada?

Hoy en día prácticamente nadie sensato defiende un sistema totalmente intervencionista al estilo comunista. Hasta los más acérrimos defensores de este sistema aceptan como poco un cierto nivel de propiedad  privada e intervención privada en la economía.  Lo contrario por otra parte si es mucho más frecuente: Libertarios  y anarco capitalistas que defienden sin tapujos la eliminación de cualquier intervención del estado.  Salvo cuando hablamos de futbol, parece.

Porque aquí está la incoherencia de buena parte de los liberales: No quieren intervención estatal hasta que les hace falta a ellos.  Basta con ver las columnas de un conocido pensador liberal acerca de la necesidad de la sanidad pública y del estado durante la crisis del COVID.  O lo que es lo mismo: Yo no quiero pagar impuestos, yo no quiero que el estado intervenga, pero cuando hay un problema gordo de verdad que me afecta a mi (o a mi club de futbol) , que venga el estado y me salve los muebles.

Esta hipocresía de los liberales tampoco debe hacernos caer el otro extremo del péndulo: En primer lugar, porque tienen razón cuando denuncian que tenemos demasiados chiringuitos, agencias y fundaciones que no cumplen ninguna función real. Y en segundo, porque el estado no tiene por qué intervenir en todo.  De hecho, una de las críticas que más se le hace a lo público, que no es rentable nunca y siempre pierde dinero, debería de ser precisamente la razón de ser del estado.

Cuando algo es rentable, cuando algo es fácil de hacer… ¿Por qué debería hacerlo el estado? Ese es precisamente el ámbito donde la empresa privada mejor se  mueve.  Dejémoselo a ella.

El estado solo debería intervenir (o principalmente) en aquellas áreas realmente importantes, donde el interés económico no puede ser lo prioritario. Sean rentables o (más frecuentemente) no.  Más allá de los servicios públicos básicos, eso significa determinar qué otras cosas  son realmente importantes aunque no dejen dinero. Qué tipo de empresas y en qué condiciones son necesarias para el país.  Que sectores son los que deberíamos estar potenciando para el desarrollo futuro de nuestros ciudadanos. En definitiva, saber que queremos ser como país en el futuro. Una vez hecho eso y no antes, el estado debe intervenir decididamente para lograr esas metas, bien directamente, bien mediante la colaboración público privada.

En definitiva, creo que la izquierda y la derecha sensatas deberían hacerse una pregunta clave:  Estado sí pero sobre todo, estado… ¿para qué?

Si la respuesta es para el futbol, conmigo que no cuenten.

 

Guillermo Ferrer


Ex militante de UPyD y licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla, provincia por la que fue candidato al congreso. Visitador médico, farmacéutico y de investigación y posteriormente autónomo. En política, un racionalista que piensa que no pueden solucionarse los problemas sin entender antes sus números.

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