Cuando las caretas caen. De la izquierda acomplejada, y las lágrimas de Colaudrilo

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Vicente Serrano y Jordi Cuevas | Ada Colau se siente incomprendida y maltratada, ella que ha cumplido su parte del trato, ella que lo da todo por la causa de “Catalunya”, pel seu dret a decidir. Tanto es así que el pregón de las fiestas de Gràcia se lo regaló a Jordi Cuixart, condenado por sedición –eso sí, indultado por Pedro Sánchez– y que en un gesto de “inclusión ciudadana” (es ironía) afirmó que lo volverán hacer, solo le falto meter al Pescadilla y a todos los gitanos en el mundo independentista, vamos, que lo hizo… Paradójico que un fanático reclame la cultura contra el fascismo… “llengua, cohesió, cultura, treball, reconeixement i futur” catalá. (Eso sí: Para él, la única cultura, es la catalana). Insufrible pastiche supremacista que se permite el lujo de decir que vivimos en una sociedad colonial (la española, claro). Por otro lado, no sabía yo de la impronta de haber nacido en Gràcia… Si ser catalán es un grado, ser gracient es el doble, y mi hija sin enterarse. Aplausos y más aplausos de los regalados oídos gracienc-secesionistas. Mientras a la hacedora del acto, l’Ada, me la abuchean sin compasión… pobreta meva!

Y no es la primera vez que me la hacen llorar, no, esos desagradecidos de los lazis… Ya hirieron sus tiernos sentimientos cuando tomó posesión por segunda vez como alcaldesa de Barcelona, en 2019, y acudieron en masa, como en un apocalipsis zombi, a recibirla a los gritos de “¡Puta…!” a la plaza de Sant Jaume, mientras asediaban e insultaban y amenazaban y arrojaban monedas y objetos diversos a los concejales del grupo de Barcelona en Comú, indignados, los lazis, por no haber conseguido colocar, por esas cosas de la aritmética electoral, al tete Maragall (Ernest) como alcalde ultrasezi de Barcelona, y en una réplica de aquella otra escena de 1984 en la que los seguidores de Jordi Pujol gritaban “Mateu-los…!” contra los diputados del PSC, cuando los fiscales José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo tuvieron la osadía de tratar de imputar al Padre Padrone por el gran desfalco de Banca Catalana. Porque Ada había sido una buena minyona y una buena masovera, eso no lo ponía nadie en duda dentro del movimiento sezi; pero les había resultado de una insolencia inaudita que, a la hora de la verdad, no le hubiese dado la gana devolver la llave de la finca, con una agradecida reverencia, a su legítimo hereu, el tete del Olímpico, el nieto de una Gloria de la Cultura Catalana, del poeta de los Jocs Florals y la Renaixença. ¡Hay que ver cómo está el servicio!

Hubo, no obstante, un tiempo de esperanza en que la izquierda superaría su complejo de culpa impropia ante el nacionalismo. Nosotros participamos en la creación de Esquerra Unida i Alternativa con esa esperanza, rápidamente frustrada. Hubo un tiempo en que el PSC era alternativa al pujolismo y hasta los intelectuales de Foro Babel pusieron en Maragall (Pascual) sus esperanzas, ante mi –más que confirmado, después– escepticismo.

El nacional-catalanismo, desde la Transición, tuvo claro que debía infiltrarse en todas las organizaciones a derecha y a izquierda, tenían claro que para ganar debían estar en todos los frentes y, si era posible, dirigirlos. Imponer el pensamiento único era su labor… En Catalunya, todo lo debían dirigir catalanes con pedigrí.

El PSC se comió la O de obrero y la E de español con Alfonso Guerra aplaudiendo a rabiar y los nacionalistas Raventós y Obiols encantados con el regalo. Y que Gregorio López Raimundo asumiera que su falta de “catalanidad” le impedía ser Secretario General de los comunistas catalanes del PSUC fue otro de los detonantes para desarmar a la izquierda catalana ante el nacionalismo. Se completó con el seguidísimo de la izquierda de ámbito estatal, siempre acomplejada ante el nacionalismo, como si el franquismo fuera culpa suya. Revindicar España después de Franco parecía ser contradictorio con la democracia y unos supuestos derechos nacionales. Equiparar Franco y España es la mayor barbaridad que ha hecho, y sigue haciendo, la izquierda oficial.

Si aceptáramos aquella versión que decía que el PP era una fábrica de nacionalistas, habrá que confirmar que la izquierda (PSC/PSOE y UP/Comuns) son una fábrica de abstencionistas desencantados o de votantes de VOX.

Ada Colau empieza a estar amortizada, pero cumple sus compromisos hasta el final. Cuando apareció en la escena política fue como presidenta de una organización que desplazaba a un movimiento espontáneo en toda España llamado “V de Vivienda”. Detrás de la PAH estaba el Observatori DESC y es llamativo ver cómo una de sus empleadas se encumbra como presidenta. Siempre dije que aquella fue una operación diseñada para crear una líder que adquiriera reconocimiento rápidamente a nivel de toda España y que posteriormente facilitara la secesión de Cataluña desde el buenismo –Objetivo: La Generalitat–. Ciertamente, se torció el diseño y apostaron por la alcaldía de Barcelona como paso intermedio. Tal parece que se rompió el cántaro yendo a la fuente de Gràcia.

Y afloraron las lágrimas de incomprensión en los prístinos ojos de la doncella, rápidamente consolados por el brazo protector y hetero-patriarcal del ultra-macho de melenita venerable y barba canosa, ennoblecido por el laurel del martirio en las cárceles del Estado Español opresor y fascista. Cuixart, el que dirigiera el frustrado asedio contra la Conselleria d’Economia –frustrado porque los guardias civiles asediados no se habían abierto paso a tiros entre la multitud como quizá alguien había previsto y deseado, y la cosa se había quedado en un susto, en lugar de convertirse en la Plaza Maidan de la Independencia Catalana– salió en defensa de la criadita charnega, la hija de padre residente en Almería y de madre soriana, y les espetó a sus seguidores que “lo que ellos hacían con Ada, es lo mismo que l’Estat hace con Catalunya”. ¡Qué grandeza de espíritu, la del Barrabás indultado! Con razón el Ayuntamiento de Barcelona lo había propuesto este año para dar el pregón de las fiestas del Distrito por “sus valores de activista social y cultural”. ¡Y que algunos le llamen golpista…!

Con permiso de Gustavo Adolfo:

¡Los suspiros son aire y van al aire!

¡Las lágrimas son agua y van al mar!

Dime, Ada, cuando tu fidelidad se olvida

¿sabes tú adónde va?

 

Vicente Serrano y Jordi Cuevas

 

Vicente Serrano es miembro del Grupo Promotor de AIRE – La Izquierda y de la J.D. de Alternativa Ciudadana Progresista

Jordi Cuevas es miembro de la J. D. de Alternativa Ciudadana Progresista y del Consejo Político de AIRE – La Izquierda

https://vicenteserrano.es/

Vicente Serrano Lobato (Torrejón el Rubio. Cáceres. 1959) Llega a Barcelona a los 8 años y empieza a trabajar a los 14. Es Técnico de RR.HH. y Organización. Activista político y sindical desde los 15 años. Columnista en Crónica Popular y Plaza Abierta. Casi todos sus artículos en su blog. Miembro del Grupo Promotor de AIRE – La Izquierda y de la Junta Directiva de Alternativa Ciudadana Progresista. Autor de El valor real del voto. Editorial El Viejo Topo

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