Confederalismo selectivo

confederalismo selectivo

Mario Vadillo | El debate público se presenta a menudo como una atmósfera distorsionada y estridente en la que es fácil perderse y divagar sobre temas que, pese a su apariencia importante a menudo, no son más que una cortina de humo que se disipa al abrir la puerta que da al exterior. Sin embargo, si al salir de la nube de humo nos frotamos los ojos, no es difícil darse cuenta de cuales son las mayores problemáticas que afectan al grueso la ciudadanía: trabajo, precio de los suministros, vivienda…

Precisamente la vivienda ha dado mucho que hablar estos días, pues como es bien sabido, el Gobierno está teniendo serios problemas para lidiar con la situación. Más allá del necesario debate sobre la idoneidad de conceder bonos a los inquilinos, limitar los precios del alquiler o aumentar el parque de vivienda pública, el otro día surgió una polémica interesante. Es sabido que en muchos líderes de la derecha han reaccionado con alivio cuando no con sorna ante las pretensiones del Gobierno de regular el precio del alquiler, oponiendo sus Gobiernos autonómicos como bastiones en los que este tipo de medidas serán frenadas en pos de la libertad de los más ricos.

Sobre la nueva Ley de Vivienda, llamó la atención el comentario del diputado Íñigo Errejón en twitter, que escribió: ´´unas buenas medidas para garantizar el derecho a la vivienda no pueden ser optativas para ayuntamientos y Comunidades Autónomas´´. En otras palabras, en un ejercicio de centralismo madrileño-céntrico, el diputado Errejón lamentaba que el Gobierno no fuera competente para hacer políticas sociales de manera efectiva en todo el territorio nacional. Muy poco confederal por su parte, ¿no creen? Bromas aparte, como indicó David Mejía en el Cuadrilátero, primer programa de El Jacobino en Canal 33; es muy difícil defender al mismo tiempo que las autonomías tengan derecho a la autodeterminación, y sin embargo no puedan decidir en materia de vivienda.

Por desgracia esta es un más en la lista de políticas con vocación trasformadora que se chocan con el poder autonómico. En más de una ocasión nos hemos referido desde El Jacobino a la dificultad que hay para la progresividad fiscal debido a la descentralización de competencial que hace que las Comunidades Autónomas más ricas puedan competir con otras que parten de una situación desigual, además de como ciertos impuestos quedan de facto derogados al estar bonificados y ser prácticamente inexistentes en ciertas CCAA. Es curioso como cierta izquierda sigue sin querer reconocer (porque no creo que no sean conscientes), que es necesaria cuanto menos una crítica profunda al entramado territorial de España. No hace falta ser experto en economía para darse cuenta de que un sistema que fomenta la competición a la baja en materia fiscal y que ha sido defendido por los Rallo y Lacalle de turno, no hace sino erosionar aún más el Estado, con la consiguiente merma en las posibilidades de llevar a cambio políticas trasformadoras que mejoren el nivel de vida del común de los ciudadanos. Si no me creen a mí, crean a Piketty que no por causalidad puso a nuestro país como ejemplo de los problemas que extraña dicha descentralización en materia fiscal.

En mi humilde opinión, si tenemos vocación de trasforma la realidad en primer lugar hace falta tener claro cuales son los instrumentos a nuestro alcance para hacer política, no puede haber Estado del Bienestar sin no hay Estado. No puede ser que queramos más descentralización para contentar a según que socios y luego lamentemos la inaplicabilidad de las políticas sociales como fruto de dicha cesión de competencias. Permítanme pues oponer a este confederalismo selectivo que aparece y desaparece como el Guadiana, una corriente jacobina tranquila pero imparable a la que cada vez más gente mira desde la izquierda.

 

Mario Vadillo


Nació en Madrid en el año 2001. Actualmente estudia el Doble Grado en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid. Uno más en el ilusionante y necesario proyecto que representa El Jacobino.

Todos los comentarios

  • Buen apunte. No sepuede querer sopas y sorber a la vez. Queremos quedar bien con las taifas dándoles dineritos y abrir la posibilidad de tener muchos puestos creados mágicamente (redundantes) y al tiempo políticas generales. es imposible.

    Los impuestos los pagan las personas, no los territorios. Por ello, política fiscal única. Y más: hacienda única, educación única, justicia única, policía única, transportes únicos, política de vivienda…. ciudadanos libres e iguales. Mismos derechos y obligaciones.

    Están injustificado tener todo multiplicado por 17.

    Estamos en la era del ordenador , internet y las telecomunicaciones. El sistema autonómico se parió en la época de la máquina de escribir y los teléfonos fijos. Hoy la centralización torpe no existe: las redes habilitan todo de manera instantánea.

    Observador 08/10/2021 19:25 Responder

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